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domingo, 30 de marzo de 2014

El liderazgo de Francisco




Opinión

Papa Francisco: un liderazgo cercano, valiente y con sentido

Por   | Para LA NACION

En marzo de 2012, la primavera árabe ardía en Twitter. Los conflictos armados en Siria y Afganistán forzaban un encuentro entre Obama y Cameron en la Casa Blanca, los líderes del BRIC se reunían en Nueva Delhi, y los países de la UE firmaban un tratado de austeridad fiscal. Jim Yong Kim se hacía cargo del Banco Mundial y Putin ganaba en Rusia; mientras tanto el papa Benedicto XVI arribaba de su visita a México y Cuba, a la vez que Hugo Chávez retornaba de este país a Venezuela. Todo esto sucedía mientras el cardenal Jorge Bergoglio comenzaba, sin saberlo, el que sería su último año como arzobispo de Buenos Aires.
Dos años después se celebró, la semana última, el primer aniversario de la elección del papa Francisco. En estos tiempos de grandes desafíos, de creciente disparidad humana y conflictos estériles o desbocados, donde aparece un gran vacío de liderazgo, Francisco -con su conducta- interpela e invita a imitarlo, mostrando una triple conexión: con las personas, con los desafíos y confusomente con un sentido de propósito trascendente.
En una primera conexión, Francisco da ejemplo de cercanía con las personas, favoreciendo el diálogo no sólo con quien se encuentra a su paso, sino también promoviéndolo entre quienes están en veredas opuestas, buscando darles un ambiente contenedor para acercar sus diferencias, enriqueciéndose mutuamente y construyendo juntos soluciones conciliadoras y superadoras. El encuentro con el distinto es una clave de su estilo de liderazgo.
En una segunda conexión se anima con los desafíos difíciles. Muestra y nombra los problemas, e invita a todos a involucrarse para achicar la gran distancia que nos separa de un mundo más cercano, más comprensivo, más parejo. Muestra la confianza en sus pastoreados, procurando que enfrenten estos conflictos, desde cómo reorganizar la curia romana hasta cómo abordar una vigorizante pastoral familiar frente al creciente número de divorcios y decreciente número de casamientos. Es firme para plantearlo, ameno para sostenerlo y atractivo para acercar a los involucrados.
Por último, un sentido de propósito trascendente es su tercera conexión. Son innumerables los ejemplos de piedad en donde el Papa se acerca a escuchar a Dios, a leer lo que Él le pide, a buscar orientación en la brújula del para qué. Obtiene su fuerza de esa conexión a la que invita a todos, sabiendo que ese encuentro personal nutrirá nuestro sentido de propósito.
Aunque parezca imposible está a alcance imitar al Papa. No es una cuestión de un líder solitario, sino de un liderazgo al que se puede acceder. Allí donde se esté, en el ámbito familiar o laboral, en el plano social, deportivo o artístico, quedan preguntas y problemas sin resolver. Desde temas globales como el hambre y la desigualdad hasta discusiones por un presupuesto familiar o tensiones por ocupar un puesto de trabajo son desafíos que requieren la triple conexión que muestra Francisco.
Si se vuelve la mirada hacia marzo de 2012, vemos al arzobispo Bergoglio ejerciendo un liderazgo desde la cercanía con las personas, desde la valentía para plantear los problemas difíciles y desde un profundo sentido trascendente de encuentro con Dios. Trayendo la mirada hacia este marzo, nos encontramos al papa Francisco que vuelve a mostrar la triple conexión, pero ahora llegando al mundo entero. Estas acciones no son para unos pocos iluminados o para un momento específico de la vida, sino que todos pueden sumarnos a este ejercicio de liderazgo..

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